Expositores
Expositor de mostrador Jocca Pharma
Expositor de mostrador de cartón para la gama de parafarmacia de Jocca Pharma: tres niveles escalonados y un panel de colgadores para exponer toda la gama sin ocupar más mostrador.
- Cliente
- Jocca Pharma
- Servicios
- Diseño estructural, troquel, impresión
- Año
- 2026
Jocca Pharma – Expositor de mostrador para el canal farmacia
Jocca Pharma no llegó con un problema técnico, llegó con un problema de espacio. Su gama de parafarmacia —apósitos, esparadrapos, vendas, parches de silicona, terapia de calor— son referencias pequeñas, de compra rápida y muy dependientes de que el cliente las vea en el mostrador. El encargo era simple de enunciar y difícil de resolver: meter toda la gama en el trozo de mostrador que la farmacia está dispuesta a ceder.
La respuesta fue un expositor de mostrador de cartón que trabaja en vertical. En vez de repartir el producto en superficie —que es lo que come mostrador—, la pieza lo apila en niveles escalonados y suma un panel de colgadores en la parte alta. Misma huella sobre la mesa, tres veces más producto a la vista.
El reto real: capacidad por centímetro de mostrador
En un mostrador de farmacia el espacio no se mide en metros, se mide en centímetros negociados. Cada centímetro que ocupa el expositor es un centímetro que el farmacéutico no usa para despachar, así que la pieza tiene que justificar su sitio con capacidad: cuantas más unidades expone sin crecer en planta, más tarda en vaciarse y menos veces hay que reponerla.
El escalonado resuelve eso. Los tres niveles están calculados para que cada grada no tape a la de detrás: la altura del salto la marca la caja más alta de la fila anterior, no un número redondo. Así el cliente lee de un vistazo el frente completo de la gama, y la reposición se hace por delante, sin desmontar nada. El nivel bajo aloja los formatos grandes —el cojín de microondas, los parches— porque son los que más volumen ocupan y los que mejor aguantan estar abajo; los pequeños suben, donde se ven.
Encima, el panel de colgadores aprovecha una zona que en la mayoría de expositores de sobremesa se desperdicia: el aire que hay entre la última grada y la cabecera. Ahí van los blísteres con eurotaladro, que son planos y no piden fondo. Es la parte que más capacidad añade a coste cero de superficie.
Marca en tres alturas
La gráfica reparte el mensaje por franjas, que es como se lee un expositor a un metro de distancia: cabecera con el logotipo a tamaño grande, para que la pieza se identifique desde la puerta; frentes de retención de cada balda rotulados con la marca, que además de sujetar el producto repiten el nombre a la altura de los ojos del cliente; y zócalo con la web, en la única franja que no compite con nada. Tres oportunidades de marca sin robarle ni un hueco al producto.
El fondo blanco y el verde corporativo hacen el resto: en un mostrador de farmacia, saturado de cajas de colores, el blanco es lo que separa la pieza del ruido.
Estructura: peso arriba, montaje sin herramientas
Un expositor cargado hasta arriba pesa, y el cartón trabaja distinto según dónde caiga esa carga. Las baldas llevan refuerzo bajo la zona de apoyo y los frentes de retención hacen de viga: sujetan el producto y, de paso, impiden que el estante flexe por el centro. La pieza llega plegada y en plano, se levanta por encaje en un par de minutos y no necesita herramientas ni instrucciones largas: en farmacia la monta quien está detrás del mostrador, no un montador.
Al ser cartón, la campaña siguiente cambia solo la gráfica —la estructura ya está resuelta— y la pieza se recicla cuando termina.
Dónde encaja este formato
Este tipo de pieza es el estándar cuando la gama es amplia, el producto es pequeño y el punto de venta es un mostrador: PLV para farmacia, parafarmacia y ortopedia. El formato en abierto lo explicamos en expositores de mostrador, y si quieres entender antes de decidir, en la guía qué es un expositor de sobremesa está la ficha técnica del formato.